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Categoría: La mujer en el mundo.

13 Agosto 2006

Women's World: Mujeres científicas.

Mujeres y científicas: ¿plantea el género alguna problemática en los mundos laborales de la ciencia y la ingeniería?JAN PETERS

JEFE DEL PROMOTING SET FOR WOMEN UNIT
MINISTERIO DE COMERCIO E INDUSTRIA DEL GOBIERNO BRITÁNICO
REINO UNIDO

02/06/00

Cada vez son más las mujeres que van a la universidad, así que ¿no deberíamos estar presenciando un incremento en el número de mujeres que se van promocionando en el ámbito académico hasta obtener cátedras y puestos titulares? Sin embargo, en el área específica - por poner un ejemplo - de las ciencias biológicas, carrera universitaria en la que se licencian un alto porcentaje de féminas, menos de un 10% del profesorado universitario está constituido por mujeres. Se impone la necesidad de examinar las políticas de igualdad de oportunidades, tanto en el mundo académico como en el industrial, y de evaluar las prácticas de empleo y los procesos de ascenso laboral.

El que el género constituya o no un problema depende de cada cual: del perfil personal, de las experiencias previas, de la etapa de la trayectoria laboral en la que cada uno se encuentre y, quizás, del campo profesional en el que se trabaje. Muchos de nosotros creemos fervientemente que las cosas han tenido que evolucionar con respecto a "los viejos tiempos", que los hombres han cambiado y que los empleadores tampoco son lo que eran. Las parejas se apoyan entre sí, las empresas practican la igualdad de oportunidades y cualquiera puede aprovechar las posibilidades que se le ponen delante. Y sin embargo, las estadísticas muestran que las mujeres están infra-remuneradas. En el ámbito académico, el salario anual de un profesor universitario de Gran Bretaña es unas 6.000 libras esterlinas más alto que el de una profesora del mismo nivel. Las mujeres están supra-representadas en los contratos a corto plazo y pocas son las que se presentan ante los organismos de asesoramiento del programa Marco de la Unión Europea. Estudios recientes de la Wellcome Trust y de varios consejos de investigación muestran que menos mujeres que hombres solicitan fondos de investigación, a pesar de que, cuando lo hacen, sus solicitudes disfrutan de similares tasas de aceptación. ¿Somos nosotras nuestro peor enemigo? ¿O son el mercado y la cultura laboral los que está haciendo un flaco servicio a la mujer?

Si me hubiesen preguntado, hace tan solo unos años, acerca del posible sexismo propio del ámbito laboral científico, no dudo de que lo habría cuestionado. Me imagino habiendo dicho algo en la línea de "las mujeres que no consigan avanzar en sus puestos, que dejen de quejarse" o "si no pueden aguantar el calor, que vuelvan a la cocina". No lo voy a negar: yo también he tenido mi ración de "experiencias" - tuve que soportar los chistes malos de los técnicos sobre talento desperdiciado y "¿para cuándo los bebés?"... En retrospectiva, diría que esas bromas barriobajeras sobre trabajos para chicas frente a trabajos para chicos siempre han sido algo sutilmente persistente en mi vida laboral. Yo lo comparo con un continuo frotamiento del brazo con un dedo. No duele, ni deja huella, pero con el paso de tiempo, empieza a escocer. Mina la auto-confianza y agota. Sólo recientemente - gracias a mis conversaciones con muchas mujeres científicas e ingenieras, juniors y seniors - me he dado cuenta de que estas experiencias son tanto habituales como inaceptables. Emocionalmente desgastadoras, no deberían en ningún caso constituir ese plus que parece que se añade, por defecto, al estrés típico de cualquier trabajo.

Dejando estos problemas concretos a un lado, existen una serie de temas prácticos que pueden afectar a la promoción y al ascenso de la mujer:

" Entrar: ¿Los tribunales de las entrevistas son mixtos?
" Avanzar: ¿Son transparentes los comités que deciden los ascensos? ¿Y los procesos de evaluación?
" Regresar: Si las mujeres se toman bajas profesionales y, más adelante, quieren retomar sus carreras profesionales científicas, es importante que tengan acceso a programas de formación y desarrollo, y que los sistemas establecidos les permitan recuperar el acceso a sus lugares de trabajo de forma que tanto hombres como mujeres puedan compatibilizar profesión y familia.

Comencé a involucrarme en la Women's Engineering Society a las pocas semanas de haber comenzado el doctorado. Alguien dio una pequeña presentación sobre esta asociación en la universidad y, a posteriori, ayudé a establecer un grupo en nuestro campus. Organizamos un programa formativo-comunitario de visitas a colegios y centros. Mi especialidad, siempre popular, era la de las energías renovables. Quería asegurarme de que otras jóvenes tenían acceso a información que yo sentía no había estado a mi alcance. Mi interés por la redacción científica me llevó a trabajar en la revista de la asociación y a asistir al congreso anual. Allí pude conocer a algunos personajes maravillosos: mujeres independientes, llenas de vida, que habían disfrutado una amplia variedad de experiencias a lo largo de sus trayectorias profesionales y que colaboraban en varios proyectos (creo recordar que había uno sobre el modelaje del habla en humanos, otro relacionado con investigación hidrogeológica en Liberia y otro relacionado con la construcción de vehículos submarinos llevados por el hombre) que me parecieron impresionantes.

Nunca me propuse tal activismo en la promoción de la ciencia y la ingeniería, hasta el punto de dedicarme a ello profesionalmente. Mi puesto actual es más el resultado de poner en práctica toda mi experiencia y mis habilidades adquiridas a lo largo de los años en un área donde quizás logre cambiar un poco las cosas. A menudo, las actividades son llevadas a cabo por voluntarios, ingenieros y científicos voluntarios y mujeres ocupadísimas, a cargo de sus familias y de puestos de gran responsabilidad. El tiempo y el dinero son escasos y si tenemos que enfrentarnos tanto a la causa como al efecto de que haya pocas mujeres que contribuyan a la economía británica, entonces todos debemos unir nuestras fuerzas. El departamento del Ministerio de Comercio e Industria británico para la promoción de las mujeres en las áreas de la ciencia, la ingeniería y la tecnología (conocido como el SET, acrónimo de Science, Engineering and Technology) trata de ayudar a conseguirlo a través de:

El desarrollo de imágenes positivas, divertidas y atractivas de carreras profesionales para niñas en los campos de la ciencia, la ingeniería y la tecnología.

El desarrollo de herramientas de gestión profesional, entre las que incluiríamos el manual de planificación profesional Cracking It!, dirigido a mujeres que ya han escogido, o consideran la posibilidad de escoger, carreras profesionales en las áreas de la ciencia, la ingeniería y la tecnología..

Facilitar las actividades organizadas por las múltiples asociaciones, gestionadas fundamentalmente por voluntarios, orientadas hacia la promoción de las carreras profesionales de ciencias, ingeniería y tecnología; y hacia la creación de redes de contactos de utilidad para aquellos interesados en introducirse en este gremio. Entre estas actividades se incluye el desarrollo de una base de datos de ponentes relevantes que pudiesen dar presentaciones en colegios, y la supervisión de un programa de tutelaje para mujeres con carreras profesionales en los campos que nos conciernen.

Trabajar para mejorar la infraestructura británica que permita que las mujeres puedan contribuir más y mejor a la economía basada en el conocimiento.
Gracias a mi experiencia tanto en el ámbito académico, como investigadora, como en el campo de la industria y el marketing, hoy estoy en posesión de una serie de destrezas y habilidades que me ayudan a alcanzar los objetivos del Departamento SET.

Así que, sí, existen conflictos vinculados al género en los puestos de trabajo de las áreas de la ciencia, la ingeniería y la tecnología. No voy a negarlo. Hay compañeros de trabajo y jefes que, probablemente si darse cuenta, guardan expectativas acerca del papel de la mujer y su contribución. También hay políticas concretas que no están siendo puestas en práctica. Los sistemas que hoy tenemos están desarrollados por hombres para hombres, y sobre ellos se han ido desarrollando el entorno y la cultura de trabajo que imperan. Y por supuesto, también nosotras tenemos parte de la culpa. Si hemos de defender la valiosísima contribución que las mujeres están llamadas a hacer en el Reino Unido, en las áreas de la ciencia, la ingeniería y la tecnología, tenemos que trabajar duro para desarrollar prácticas y entornos de trabajo que realmente acojan a la mujer y que hagan que sean más las que persigan las carreras profesionales tan gratificantes que muchas ya hemos disfrutado.

Tags: ciencia

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9 Agosto 2006

Women's World: Ellas Vs. Ellos.

La vejez
Existen muchas más mujeres que hombres en edad avanzada (más de 60 años). En 1995 el número de mujeres mayores de 60 años en las regiones desarrolladas representó más del 20% del total de la población femenina, mientras que la proporción correspondiente a los hombres fue del 15%. Por su parte, la proporción de mujeres y hombres de este grupo etario en las regiones en desarrollo fue bastante menor: no supera el 10% para ninguno de los dos sexos.

Los altos mandos
Llos puestos jerárquicos En el mundo de los negocios, las mujeres raramente ocupan más de 1 ó 2% de los puestos ejecutivos superiores. Sin embargo, en les categorías más generales de administración y gestión, la proporción de mujeres aumentó en todas las regiones: saltó del 6 al 33% en Europa y del 8 al 25% en América latina. En los niveles superiores de gobierno le participación femenina es escasa.Así, por ejemplo, en 1994 sólo 10 mujeres eren jefes de Estado o de Gobierno, aunque es dable destacar que se ha logrado cierto progreso en puestos ministeriales o en cargos políticos en general

El trabajo
Las tasas de participación de te mujer en la tuerza de trabajo son altas en la mayor parte del mundo desarrollado, pero bajas en los países en desarrollo, particularmente en los devastados por la guerra o por el deterioro económico. La educación de tas niñas está mejorando, pero aún hay centenares de millones de mujeres que no terminan la enseñanza primaria, especialmente en el mundo islámico.

La educación
Las mujeres instruidas contraen matrimonio a una edad mayor, desean tener menos hijos, tienen más probabilidades de utilizar métodos anticonceptivos eficaces y tienen mayores oportunidades para incrementar sus salarios. Gracias a la difusión de la enseñanza primaria universal, ha aumentado tetase de alfabetización femenina a un 75% en América latina y el Caribe y en Asia oriental y sudoriental; en cambio, en Africa predominan altas tasas de analfabetismo. En educación superior, la matriculación femenina iguale o supera a la masculina en muchas regiones del mundo, pero aún persisten algunos obstáculos para lograr mejores oportunidades laborales.

Jefa de Hogar:
Como jefa del hogar El mayor promedio de hogares con jefatura femenina (35%> corresponde a las tierras del Caribe; las tases medias se ubican en América latina (21%> y en África del sur del Sahara (20%). En cambio, son más bajas en el resto del mundo. La jefatura femenina se produce siempre tras la disolución de un matrimonio, ya sea por muerte, separación o divorcio, y también en las relaciones de concubinato.

La Familia:
Los cambios en la condición de la mujer, en el tamaño y la estructura del hogar y la familia tienen importantes repercusiones en las políticas sociales y económicas. Los hogares más pequeños se encuentran en las regiones desarrolladas: disminuyeron a una cifra media de 2,8 personas por hogar en 1990. También disminuyeron en Asia oriental y sudoríental (3,7 y4,9 respectivamente), en América latina (4,7)’ en el Caribe (4,1). En los países de Africa del Norte el tamañodel hogar aumentó de 5,4 a 5,7personas. En los países desarrollados, la disminución del tamaño medio del hogar refleja, en gran medida, el aumento del número de hogares unipersonales, especialmente entre adultos solteros de ambos sexos y mujeres de edad avanzada.

El estado civil
La mujer, parlo general, contrae matrimonio a una edad más temprana que el hombre, pero existen diferencias entre regiones. Entre las africanas y las de Asia meridional, se registran las tasas de nupcialidad más añas del mundo, particularmente entre los 15 y los 19 años. En los países adelantados no es común el matrimonio de jovencitas a esa edad. Las mujeres del medio rural, por su lado, contraen nupcias a una edad más t6mprana que las del medio urbano. En los países desarrollados se tiende a contraer matrimonio a una edad mayor y la cohabitación suele ser la forma en que los señoras jóvenes se establecen como parejas. La inestabilidad marital es otra de las características de nuestro tiempo en esos países. En los últimos 20 años, la lasa de divorcios’ ha aumentado considerablemente en la mayoría de tos Estados occidentales, sobre todo en los Estados Unidos y en los países escandinavos.

La maternida
En los paises en desarrollo la mortalidad derivada de la maternidad es una de las principales causas de defunción. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de medio millón de mujeres mueren en el parto lodos los años, y que otras muchas sufren complicaciones relacionadas con el embarazo. El riesgo de morir por causas derivadas del embarazo durante la vida de una mujer africana es de 1 entre 23, mientras que una mujer de Améñca anglosajona tiene un riesgo de 1 entre 4000.

La fecundidad
El número de nacimientos por mujer ha disminuido notoriamente en casi todo el mundo durante los últimos 25 años. Las tasas de fecundidad más bajas son las que presentan las regiones desarrolladas: 1,9 hijos por mujer, lo cual no llega al nivel de reemplazo generacional (2,1). Por el contrario en Africa las mujeres siguen teniendo un promedio de seis hijos, sobre todo en algunos países al sur del Sahara.

LA CIRCUNCISION FEMENINA
Datos proporcionados por las Naciones Unidas, la Unicef, la Unesco y la Organización Mundial de la Salud (OMSI revelan que la denominado circuncisión femenina es uno práctico de mutilación sexual padecido por 130 millones de mujeres y dista mucho de ser erradicada. Mujeres de 28 países de África, varias naciones del Medio Oriente” también las de comunidades situadas en Pakistán, Indonesia y Malasia se ven afectadas. Cada año, dos millones y medio de niños y adolescentes posan a integrar el numeroso grupa de mutiladas, a un promedio de cinco por minuto. En los Estados en que se realiza esto práctica se considera que es un camino imprescindible hacia la purificación. Costumbres ancestrales, el alto grado de religiosidad, la ignorancia, a superstición y la dominación masculina que caracterizan las sociedades de dichos Estados se interponen e la labor de organismos occidentales que luchan para ponerle fin o esta situación. Las distintas formas de ablación, practicadas sin la asepsia necesaria,, acarrean graves complicaciones ginecológicas, y en muchos casos, la muerte a causa de lo infección. La mejor alternativa para combatir este ritual es a educación, y la prohibición sólo lograría empeorar las condiciones de su práctica, de por sí primitivas. La circuncisión es asumida en muchos países africanos como una de sus señas de identidad, por lo que los intentos externos para erradicarlo, sobre todo si se sostiene que es un acto bárbaro o salvaje, no hacen más que afianzar la adhesión o esa práctica. Los pocos intentos para eliminarla legalmente en algunos países africanos han fracasado. La OMS apuesta a combatir el ritual con información dirigida a jóvenes y a líderes locales y religiosos, con capacidad poro influir en sus ámbitos de pertenencia. Es un camino lento pero, tal vez, el más eficaz.-

Tags: diferencias

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7 Agosto 2006

Mujer y guerra.

En la mayoría de los actos contra la guerra a los que estamos asistiendo casi a diario, es habitual que nos concentremos en las razones que han impulsado a los poderosos para desencadenar la agresión contra Irak. Entre ellas se cuentan las ventajas del acceso directo a las fuentes del petróleo, el intento de acrecentar el control geopolítico, la envergadura de los negocios que se derivarán de la "reconstrucción", los beneficios para USA de poner contra las cuerdas a los demás países y de afirmar su hegemonía, etc. Yo misma me he servido de estos planteamientos en más de una ocasión.

Pero hoy, el tema será otro. Me habéis pedido que hable de "las mujeres y la guerra" y lo he ampliado, en un movimiento irreflexivo pero que dice mucho del lugar de las mujeres, a "Dolor y guerra. Las mujeres". Hablar de las mujeres en la guerra nos obliga inmediatamente a cambiar el punto de mira: en el primer plano aparecen las víctimas de todo ese carnaval de violencia que es la guerra.

En efecto, podemos definir la guerra por el uso que hace de la capacidad de causar dolor, de provocar destrucción y muerte con el objetivo de doblegar la voluntad de otro(s). Cuando se recurre a la guerra se recurre a esta capacidad, ya sea para vencer una resistencia, ya sea porque es imposible convencer al contrario de que acepte los desmanes que se cometen contra él y porque se suponga que va a ofrecer resistencia, ya sea porque se dé por descontado que el conflicto subyacente es irresoluble. Para eliminar la resistencia y para doblegar al atacado se recurre al arma de la destrucción, del dolor, el sufrimiento y la muerte. La muerte que provoca miedo en los vivos que la contemplan y que pretende evitar que la resistencia se amplíe o que encuentre simpatías. Especialmente por el lado del atacante se exhibe la capacidad de hacer daño, porque es esa exhibición la que provoca miedo. Y el miedo es una pasión que paraliza e inhibe la acción, que crea sumisión.

Los poderes políticos han recurrido históricamente a su capacidad de causar dolor y con él de infundir miedo, ya sea en las contiendas entre príncipes o entre Estados, ya sea para amedrentar a los ciudadanos, lo que viene a ser una sola cosa. Las guerras entre iguales y las condenas a los desiguales. Los suplicios a que se sometía a los condenados en la vieja Europa cumplían esa función, como sagazmente nos ha explicado M. Foucault. La guerra actual, que castiga una presunción, busca atemorizar a una parte de aquella población mundial que desafía los parámetros dominantes y de paso, atemorizar también a los propios habitantes de las metrópolis occidentales con una exhibición sin mesura de su poder destructivo.

Qué mejor ejemplo que la famosa descripción de un suplicio con que inicia M. Foucault su Vigilar y castigar: "Damiens –nos dice– fue condenado, el 2 de marzo de 1757, "a pública retractación ante la puerta principal de la Iglesia de París", adonde debía ser "llevado y conducido en una carreta, desnudo, en camisa, con un hacha de cera encendida de dos libras de peso en la mano"; después, "en dicha carreta, a la plaza de Grève, y sobre un cadalso que allí habrá sido levantado [deberán serle] atenaceadas las tetillas, brazos, muslos y pantorrillas, y su mano derecha, asido en ésta el cuchillo con que cometió dicho parricidio, quemada con fuego de azufre, y sobre las partes atenaceadas se le verterá plomo derretido, aceite hirviendo, pez, resina ardiente, cera y azufre fundidos juntamente, y a continuación, su cuerpo estirado y desmembrado por cuatro caballos y sus miembros y tronco consumidos en el fuego, reducidos a cenizas y sus cenizas arrojadas al viento" [1].

¿Para qué todo ese detalle y esa exhibición?, ¿por qué el relato pormenorizado, moroso, de todos los suplicios? Para mostrar en toda su fuerza el poder de castigar, con lo que éste aumenta y aumenta también el miedo de los que contemplan la escena a ser, también ellos, objeto de semejantes suplicios.

Pero igualmente, ¿para qué la exhibición de misiles, de carros de combate, de soldados protegidos hasta el último centímetro de piel?, ¿la increíble operación de incrustar los reporteros en los tanques de modo que filmen directamente desde ellas las máquinas de guerra avanzando por el desierto? Para que presintamos la fuerza de su poder y lo espantoso de intentar resistir. Para que nos convenzamos a nosotros mismos de que lo mejor es no resistir, dejar hacer, fomentando un movimiento de identificación con los poderosos por el que una parte de la población, presa del miedo de lo que podría ocurrirle si su Estado no fuera tan implacable, no sólo acepte la necesidad de las medidas tomadas sino que exija algunas otras, aún más drásticas.

Y, ¿para qué esos policías tan pertrechados de todo tipo de artilugios? Exactamente para lo mismo, para mostrar su infinito poderío, para asustarnos, para disuadirnos. El manejo de la capacidad de causar dolor como uno de los mecanismos más refinados, y más antiguos, de control social.

Con todo, no es así como habitualmente se trata el tema de la guerra y del dolor en una Facultad de Filosofía como la nuestra. No es corriente que se parta de la estrategia de causar dolor desde la perspectiva del cuerpo que lo sufre y desde aquél que causa el sufrimiento, sino desde la razón, desde la racionalidad o irracionalidad de tal proceder. En cierta medida el dolor se desmaterializa y se transforma en el mal, tanto físico como moral. Se convierte en tema de la ética; se discute hasta qué punto puede ser legítimo o se estigmatiza como barbarie, pero deja de ser contemplado como un potente dispositivo de control político.

El dolor se confunde con el mal, visto a su vez como lo contrario del bien [2]. A éste, la filosofía lo ha identificado tradicionalmente con la razón y con la racionalidad de unos comportamientos universalizables, pues todos podríamos comprender que son buenos para todos y por lo mismo, podríamos desearlos para todos. El mal sería entonces aquello que nadie desearía para sí mismo y por consiguiente no podría desear para los demás. Este criterio puede ser útil a la hora de enjuiciar las acciones ofreciendo una tabla de medida y sirve también para legitimar o fundamentar una ética y/o una legalidad. Pero no sirve en absoluto para comprender cómo el poder atraviesa los cuerpos con el dolor y el sufrimiento. Ignora la cercanía entre dolor y placer que hace que la guerra, como la tortura, esté anegada de pasiones de todo tipo: de la embriaguez de la victoria, de la soberbia y omnipotencia de la fuerza, de la humillación del vencido, de la dignidad del resistente.

El plano de la razón es impotente para vérselas con todas estas afecciones y a la postre se escuda en una especie de sin comentario. ¡Qué mascarada la que ofrece Kant y su paz perpetua cuando llueven bombas "humanitarias"!

A las mujeres esta desvalorización del dolor nos afecta inmediatamente y de lleno pues las mujeres, junto con los niños, son las primeras víctimas de la guerra, especialmente de la guerra moderna que no distingue entre combatientes y no combatientes. Los combatientes, en su mayoría hombres armados, se enfrentan y se defienden. El arma acrecienta el poder de quien la empuña y presta a la contienda un cierto halo de igualdad por más que el poder de destrucción de las sofisticadas armas contemporáneas parezca eliminar cualquier posibilidad de resistencia.

¡Pero las mujeres! Las guerras no eliminan las tareas de supervivencia sino que, al revés, las hacen mucho más precarias de modo que en las contiendas las mujeres tienen que ocuparse constantemente de ellas. Simone de Beauvoir contaba que durante la guerra, ella, una intelectual, había aprendido a conservar la carne untándola con vinagre y raspando los trozos podridos hasta que quedaban limpios. Durante las guerras las mujeres, por estarles atribuido socialmente el cuidado del vivir cotidiano, se enfrentan diariamente a esta tarea que consume su tiempo, sus energías y en ocasiones hasta su vida. Un misil que cae en un mercado repleto de mujeres que arrastran a sus pequeños hijos, no es una acción de combate, es simplemente un asesinato.

La guerra condena a las mujeres a un esfuerzo sin fin por sobrevivir, por cuidar de los suyos, por asegurarles lo mínimo, por llorarles si mueren y esperarles si desaparecen. La guerra devuelve a las mujeres a situaciones pretéritas en que el tejido del vivir cotidiano era tan frágil que en cualquier momento podía romperse. Ellas son en tantos casos, el último testigo de lo sucedido. En ocasiones también de estas cargas pueden sacar fuerzas dando un nuevo significado a todo lo sucedido. Uno de los ejemplos recientes más clamorosos nos lo ofrecen las llamadas Madres de Plaza de Mayo que desafiaron la represión de la dictadura argentina en un movimiento por lo más básico: saber la verdad de los desaparecidos.

El movimiento empezó un 30 de abril de 1977. Según nos cuenta Mabel Belluci, esa tarde de otoño "catorce mujeres, cansadas de asistir cientos de veces a oficinas de ministerios, dependencias policiales y templos católicos en busca de alguna respuesta frente a la desaparición de sus hijos y familiares, decidieron hacer algo insólito: se apropiaron de la Plaza de Mayo, espacio político por excelencia de la expresión política en nuestro país [Argentina], en donde se produjeron las más importantes protestas populares y manifestaciones multitudinarias. Si hubo una primera razón para reunirse justo allí, ésta fue porque en las proximidades se concentraban las instituciones gubernamentales y religiosas más frecuentadas" [3].

Las mujeres empezaron a acudir regularmente y se encontraban allí porque allí las citaban, a horas intempestivas, para comunicarles que en algún momento tendrían noticias de los suyos. Una de ellas, Azucena Villaflor, fue de las primeras en darse cuenta del potencial de aquellas reuniones. Dijo que había que ser muchas y meterse en la plaza. ¿Para qué?, preguntaron otras, ¿qué iban a hacer allí? Nada. Nada especial. Sentarse, conversar, ayudarse y ser cada día más. Mantener la vida que les estaban arrebatando. A la cuarta reunión redactaron un documento pidiendo una audiencia al Ministro del Interior. Y con esta excusa se autoconvocaron semana tras semana.

"En sus inicios –sigue diciendo Mabel Belluci– los militares minimizaron este movimiento partiendo de la idea de que, al estar constituido mayoritariamente por mujeres y por amas de casa, se cansarían pronto y volverían a sus hogares. Luego las estigmatizarían, llamándolas las Locas de la Plaza de Mayo. Con el transcurso del tiempo Las Madres se apropiaron de este estigma. De representar un concepto negativo, un insulto, lo resignificaron positivamente: sólo la locura que provoca la desaparición de un hijo o familiar permitió su búsqueda, sin medir los riesgos que se corrían".

Todos los prejuicios ligados al rol social de las mujeres y en especial de las madres, juegan en este caso a su favor, pero no por una especial casualidad, sino por su fuerza y por su capacidad para resignificar, es decir, para cambiar la significación y dar un contenido completamente distinto a aquellos epítetos que intentaban desvalorizarlas. En este punto el movimiento de las Madres usó magistralmente un proceder antiguo que revierte contra los poderosos su propio discurso. Dieron un sentido de lucha y de contestación al rol tradicional que hace que las madres deban cuidar de sus hijos en las sociedades patriarcales, desbordando su significación tradicional y situándolo en el espacio de la política. Con ello desafiaron la destrucción de la cotidianeidad del vivir por los poderes públicos. Y así el movimiento de Madres de Plaza de Mayo logró esquivar el miedo de las medidas de excepción y mientras otros grupos y/o movimientos más politizados, callaban o se revolvían, ellas lograron poner en pie un colectivo sin precedentes en las luchas sociales.

Las integrantes del movimiento de Las Madres de Plaza de Mayo eran por otra parte y por lo general, mujeres sin especial experiencia ni preparación política, mujeres que salieron de la reclusión –obligada– en el espacio privado y se situaron en el político, espacio masculino casi por definición, arrastrando con ellas el poso de sus experiencias concretas y encontrando en la igual situación a la que se enfrentaban todas ellas, el lazo de solidaridad que las unía.

En fin, el movimiento de las Madres aporta también otro elemento importante: llama no sólo a la lucha y a la resistencia, sino a la memoria. "Los desastres de la guerra", como Goya los tituló, desaparecen en las páginas de la historia. Los poderes públicos acostumbran a presentarlos como una especie de "males necesarios", de "decisiones difíciles" que un gobernante debe tomar para proteger a sus ciudadanos. Nada más lejos de la verdad. La dictadura de Pinochet no logró "proteger" a sus ciudadanos de la transición democrática, como la de Franco no nos protegió a nosotros, ni las barbaridades de Bush lograrán proteger a los ciudadanos americanos. Mientras que el recuerdo de aquel dolor que uno no quiere volver a sufrir, aun sin haberlo sufrido antes, mantiene alerta nuestra memoria. Como decía W. Benjamin "ni siquiera los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando venza. Y éste no ha cesado de vencer" [Tesis de filosofía de la historia, en Discursos interrumpidos, Madrid, Taurus, 1990, p. 181].

Fuente: filosofia.net

Tags: guerra

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5 Agosto 2006

Women's World: La desigualdad de la mujer en el mundo.

Conmemorando el 8 de marzo, dia internacional de la mujer, MANOS UNIDAS ofrecía estos datos sobre la realidad de la mujer a nivel mundial....Las mujeres constituyen el 70% de los 1.300 millones de pobres absolutos del mundo (OIT). Entre el 50 y el 80 por ciento de la producción, la elaboración y la comercialización de alimentos corre a cargo de las mujeres (Naciones Unidas).Cada año, al menos 2 millones de niñas entre 5 y 10 años son vendidas y compradas en el mundo como esclavas sexuales....

POBREZA:

Según un informe del Banco Mundial aquellos países en los que se dan menores diferencias entre hombres y mujeres en campos como la educación, el empleo y los derechos de propiedad, experimentan un crecimiento económico más rápido y presentan tasas más bajas de malnutrición y mortalidad infantil.

Las mujeres constituyen el 70% de los 1.300 millones de pobres absolutos del mundo (OIT)

Entre el 50 y el 80 por ciento de la producción, la elaboración y la comercialización de alimentos corre a cargo de las mujeres (Naciones Unidas)

El 70 por ciento de las pequeñas empresas son llevadas por mujeres (Naciones Unidas)

Las posibilidades de que una mujer al llegar a la ancianidad viva en pobreza son mayores que las de los hombres (OIT).

VIOLENCIA:

El artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que nadie será sometido a tortura ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Cada año, al menos 2 millones de niñas entre 5 y 10 años son vendidas y compradas en el mundo como esclavas sexuales.

Se estima que 5.000 niñas fueron asesinadas en 1999 en nombre de la honra. Cada dos horas, una mujer es apuñalada, apedreada, estrangulada o quemada viva para “salvar” el honor de la familia.

Durante los conflictos armados el ataque a los derechos humanos de la mujer (asesinato, violación, esclavitud sexual y embarazo forzado) se utiliza como arma de guerra.

En el mundo, 135 millones de niñas y mujeres han sufrido mutilación genital. La cifra se incrementa en dos millones cada año (AI).

Según datos del Banco Mundial, al menos el 20 por ciento de las mujeres del mundo han sufrido malos tratos físicos o agresiones sexuales.

En el año 2003 se interpusieron en España 15.464 denuncias por delitos contra la mujer por parte de su cónyuge y 34.626 por las llamadas faltas en el Código Penal. (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales)

EDUCACIÓN:

El Estado Mundial de la Infancia 2004 expone que en el caso de las niñas, la falta de acceso a su educación supone un coste mayor que en los niños, ya que la educación de una niña repercute en su familia, su sociedad y su país.

Dos terceras partes de los 876 millones de analfabetos del mundo son mujeres (Naciones Unidas)

La alfabetización de mujeres jóvenes (entre 15 y 24 años) es del 60% frente al 80% de los hombres (PNUD 2003)

Las estadísticas indican que al cumplir los 18 años las chicas tienen una media de 4,4 años menos de educación que los varones de su misma edad (Naciones Unidas).

De los 121 millones de niños/as no escolarizados en el mundo, 65 millones son niñas. (UNICEF)

Los hijos de las mujeres que han recibido educación tienen más probabilidades de ir a la escuela (UNICEF)

Las mujeres tienen menos acceso que los hombres a la formación continuada en las empresas (OIT).

SANIDAD:

El quinto de los Ocho Objetivos del Milenio de Naciones Unidas es: Reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes para el año 2015. Son muchos los especialistas que sostienen que la tasa de mortalidad materna está aumentando en el mundo, afirmación que el PNUD califica de “bochornoso revés para el desarrollo”.

La tasa de mortalidad materna en países en desarrollo se sitúa en uno de cada 48 partos. En España, mueren 3,9 mujeres por cada 100.000 nacimientos.

Cada año mueren en el mundo más de medio millón de mujeres como consecuencia del embarazo y el parto (PNUD).

Habilitar servicios básicos en salud materno infantil costaría tan solo 3 euros per cápita al año en los países en desarrollo. Una vez producidas las complicaciones, salvar la vida de una mujer o un niño se acerca a 230 euros.

En España la edad media de mujeres para primer hijo es de 30 años; en los países con menos recursos uno de cada seis partos corresponde a jóvenes de 15 a 19 años (MSC y OMS).

En España el 98 por ciento de las mujeres recibe asistencia durante el embarazo y el parto. En los países en desarrollo no reciben atención prenatal el 35 por ciento de las mujeres; casi el 50 por ciento da a luz sin asistencia de personal especializado y el 70 por ciento no recibe atención en las seis semanas posteriores al parto (PNUD 03)

En el mundo hay más mujeres que hombres infectadas de sida (PNUD 2003). En África Subsahariana, por ejemplo, las mujeres representan el 55 por ciento de los adultos infectados por el VIH (Fondo de la Población de Naciones Unidas 2002)

TRABAJO:
El informe “La hora de la igualdad en el trabajo” publicado por la OIT en 2003, señala que aunque parecen haber desaparecido algunas de las formas más flagrantes de discriminación, muchas permanecen y otras han adoptado nuevas formas o son menos evidentes.

Se estima que la labor no remunerada de la mujer en el hogar representa un tercio de la producción económica mundial. (Naciones Unidas)

De las mujeres en edad de trabajar tan sólo lo hace un 54% frente al 80% de los hombres (OIT)

Las mujeres desempeñan la mayor parte de los trabajos mal pagados y menos protegidos (OIT)

En la década de los años 90 en los países en desarrollo las mujeres que trabajaban fuera del sector agrícola representaban el 40% del empleo masculino (PNUD 2003)

Globalmente, las mujeres ganan entre un 20 y un 30% menos que los hombres y desempeñan tan solo el 1% de los cargos directivos (OIT)

Se está incrementando el número de mujeres que emigran, tanto legal como ilegalmente, en busca de empleo. Las mujeres emigrantes son más vulnerables a la explotación y a los abusos. (OIT)

POLÍTICA:

A pesar de que las mujeres han sido siempre líderes en numerosas organizaciones comunitarias y de carácter no gubernamental, están muy poco representadas en casi todos los campos y aspectos referidos al gobierno:

Según cifras de la Unión Interparlamentaria (UIP), de un total de 41.845 parlamentarios en el mundo, tan sólo el 14,6 por ciento son mujeres.

En sólo siete países de todo el mundo, las mujeres ocupan más del 30% de los escaños parlamentarios (PNUD 2003).

Tan sólo hay seis países en los que las mujeres ocupen un 30% o más de los cargos de nivel ministerial.

Tags: mujer, mundo

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